El trastorno del like

[EN] A reflection on the normalization of capturing tragedy for social validation and the loss of empathy since 2007. Full text below in Spanish. Browser translation recommended.

Encontré una video respuesta muy gráfica y sarcástica; estaba dirigida a un vídeo corto en el que una trabajadora de la salud, con apariencia de enfermera, se grabó llorando, con música de fondo y con un texto en el que se lamentaba por el fallecimiento de un paciente.

Usted dirá que esto le parece muy fuerte y tiene razón, pero no es un hecho aislado.

Hace algunas semanas me encontré con vídeo reacciones a un influencer que se grabó visitando la tumba de una niña que se desvivió como consecuencia del bullying.

Usted dirá que esto le parece muy fuerte y tiene razón, pero no es un hecho aislado.

Si hago un poco de memoria, puedo recordar también a una joven trabajadora de un centro de jubilados que se filmó maltratando a una anciana.

Usted dirá que esto le parece muy fuerte y tiene razón, pero no es un hecho aislado.

Esforzándome un poco más, se me vienen a la cabeza los miles de anónimos que, ante un accidente, un asalto o una situación peligrosa, toman el teléfono para grabarlo y compartirlo en sus propias redes.

Usted dirá que esto le parece muy fuerte y tiene razón, pero no es un hecho aislado.

Seguramente usted habrá oído acerca de la cantidad de personas que fallecieron intentando retos vistos en redes sociales o buscando la mejor foto imposible para postear o compartir.

La sumatoria ya no me parece muy fuerte y no sé si tengo razón (no quisiera tenerla), pero ya no creo que se trate de hechos aislados.

Alguna vez escribí que, como especie, veníamos más o menos bien hasta comienzos de 2007, momento en que las pantallas empezaron a adueñarse de nuestras vidas. Y en ocasiones, rompo una lanza por esa afirmación.

Alguien dirá que existe un vacío muy grande cuando una persona necesita de la aprobación de desconocidos, pero se ha llegado a naturalizar tal dinámica, al punto de otorgarle poder al like.

Y así, en medio de tanta decadencia… hemos pasado del poder al like al trastorno del like.

Cuando ya no importa el sufrimiento o el deceso de una persona con tal de generar contenido, es porque hay un problema, un problema muy grande.

Un problema por parte de quien produce, pero también por parte de quien consume.

Dejo en sus manos, lector, si estos sucesos que he mencionado le parecen muy fuertes, si existe alguna razón o si se trata, simplemente, de hechos aislados.

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