El Humanismo Tecnológico Disidente surgió en 2025 como respuesta a la creciente sensación de que el debate sobre tecnología estaba atrapado entre dos polos insuficientes: el tecnomesianismo acrítico y el rechazo nostálgico.
Esta rama filosófica es el resultado de una exploración que comenzó como una reflexión sobre la inteligencia emocional y los algoritmos, y derivó en algo más amplio: un marco conceptual de soberanía cognitiva para pensar la tecnología sin adorarla ni rechazarla.
El HTD propone una fricción necesaria frente a la fluidez técnica, buscando recuperar el juicio humano en la era de la automatización del pensamiento.
